
El Partido Conservador ha puesto todas sus esperanzas en Boris Johnson para salir de su actual estado de ruina. El exalcalde de Londres ha vencido en las primarias tories, con 92.153 votos, frente a su rival, el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, que ha obtenido 46.656 papeletas. La copresidenta del Comité 1922 (el grupo parlamentario que excluye a los diputados sin cartera), Cheryl Gillan, ha anunciado la victoria de Johnson este martes, en el centro de Convenciones Queen Elizabeth II, a los pies de Westminster. Aún faltan unas horas para que Johnson ponga un pie en Downing Street y se convierta en el nuevo primer ministro del Reino Unido, pero los posibles obstáculos -pocos, como se vio desde un principio- que pudieran permanecer en su carrera a la cumbre han quedado despejados.
Theresa May ha querido mantener el protocolo hasta el final, así que este miércoles acudirá al Parlamento para someterse a una última sesión de control. Será la más triste de su carrera política, pero probablemente la más fácil. Es previsible que los diputados tengan hacia ella la cortesía de la que apenas ha disfrutado en su particular potro de tortura: tres años inmersa en la pesadilla del Brexit, más preocupada en esquivar las balas euroescépticas que le enviaba su propia bancada que en responder a una oposición laborista tan desnortada como ella misma.
Fuente: EL PAIS
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