En el mismo día en que debería haberse consumado el Brexit, este 29 de marzo, el Parlamento británico vive una nueva jornada de agónico debate. Theresa May somete a votación su plan de divorcio del Reino Unido y la Unión Europea in extremis: necesita la aprobación del plan antes de las doce de la medianoche (hora peninsular española) para que Bruselas le permita prorrogar la salida hasta el 22 de mayo. La votación está prevista para las tres y media de la tarde (hora peninsular española).
Desde el Gobierno, May ha recibido el apoyo de Liam Fox, su ministro de Comercio, que ha apremiado a votar en favor del acuerdo hoy y ha alertado de un “miedo real” en el Parlamento de que Brexit no se apruebe jamás. “Esta es de hecho la última oportunidad que tenemos para votar el Brexit tal y como lo entendemos”, ha declarado Fox, quien también ha avisado de que si se frustra la salida británica de la UE se podría abrir un “abismo de desconfianza” entre los votantes y los líderes políticos. Refuerza así la tesis de Theresa May, que ha repetido continuamente que ella se debe al resultado del referéndum de junio de 2016: el Reino Unido debe abandonar la Unión.
El apremio del tiempo no parece facilitar a May la mayoría de diputados necesaria para sacar adelante su propuesta, a pesar de que tampoco tuvieron éxito ninguna de las ocho alternativas a la salida votadas el pasado miércoles en el Parlamento. Ni siquiera sirvió la oferta de sacrificio de la primera ministra, que aseguró que dimitiría si con ello se obraba el acuerdo de la cámara para su plan de salida.
Fuente: El País





